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El panorama laboral para lxs artistas ha sido siempre muy complicado. No obstante, a partir de la crisis vivida en 2008, la situación laboral de lxs trabajadorxs del sector artístico comenzó a presentar claros signos de precariedad (Doell Gast et al, 2018; Rowan, 2017; Throsby, 2010).

Lxs artistas para poder trabajar se ven obligados a estar en el régimen de autónomos con toda la complejidad que conlleva para un profesional que trabaja en este régimen; suelen percibir una baja retribución porque por lo general los artistas emergentes no están valorados económicamente y alcanzar un sueldo digno es tarea complicada; el trabajo del artista está marcado por la inestabilidad debido a que nunca sabe los eventos que va a tener o días que va a poder trabajar, ya que eso no depende totalmente del artista; y, además los artistas tienen una tasa muy baja de afiliación a los sistemas de seguridad porque los contratantes se niegan a darlos de alta en este régimen, debido a que la figura profesional del artista no está reconocida institucionalmente y no existe un estatuto que regule su actividad ni un censo que cuantifique el número de profesionales de este sector, las condiciones en que trabaja, la información sobre su seguridad social y protección laboral.

Además de todo lo anterior, lxs artistas tienen que realizar su autogestión, la comunicación y promoción profesional y llevar a cabo la producción de su actividad artística. ¿Una situación realmente complicada verdad? Pues aún hay más.

En este último año, debido a la creciente crisis derivada de la pandemia COVID-19, lxs artistas en España han vivido una de las peores crisis económicas jamás vistas. Casi la totalidad de lxs artistas españoles han quedado totalmente desprotegidos ante la situación porque no estaban afiliados a la seguridad social. Para el pequeño colectivo de artistas famosos, que tienen un alto caché y un alto nivel económico, la crisis vivida durante 2020 posiblemente haya resultado más llevadera que para todos aquellos artistas emergentes y artistas no conocidos que se ganan la vida a cambio de un sueldo, para los cuales ha sido una verdadera pesadilla. Primeramente el confinamiento, seguido la reducción de aforo en todos los locales y por último el cierre de numerosos locales de restauración, galerías, museos, teatros, etc. la fuente de sustento principal de muchos artistas se ha visto gravemente perjudicada, porque no han podido realizar su trabajo.

Con todo lo descrito anteriormente, desde Artisting Network pensamos que es imprescindible estudiar y valorar en profundidad la situación que está viviendo el sector artístico y cultural, para llevar a cabo acciones encaminadas a mejorar la situación de los profesionales que se dedican a este sector en España con el objetivo de evitar repetir la misma situación cuando vuelva a producirse la siguiente crisis que ojalá sea más tarde que pronto. Si los artistas salimos gravemente perjudicados en la crisis de 2008 y hemos vuelto a salir gravemente perjudicados en 2020, ¿qué más es necesario para tomar medidas a favor de nuestro colectivo?