María de la Paz Herrero
Texto
ACTUALIZADO: Jueves, 25 de Diciembre de 2025
Un estudio realizado por Deezer e Ipsos revela que el 97% de los oyentes no distingue entre canciones creadas por humanos y piezas generadas íntegramente por inteligencia artificial. Mientras más de 50.000 pistas de IA se suben cada día a la plataforma, la industria musical enfrenta una transformación que afecta a la creatividad, la autoría y la sostenibilidad cultural del sector.
El dato viral que ha abierto el debate actual proviene de una encuesta global encargada por Deezer a la consultora Ipsos, publicada en noviembre de 2025. El estudio analizó la capacidad de más de 9.000 oyentes en ocho países para identificar correctamente qué piezas estaban compuestas por humanos y cuáles habían sido generadas por IA.
El resultado fue contundente:
solo el 3% de los participantes logró distinguir todas las pistas, lo que llevó al titular “97% no distingue música humana de música generada por IA”.
Es importante matizar que el test exigía acertar las tres muestras (dos pistas IA + una humana) para que el participante fuera clasificado como “capaz de distinguir”. Como señala The Verge, este umbral tan estricto puede inflar la percepción de indistinguibilidad, ya que incluso un acierto parcial se clasifica como fallo completo.
Aun así, el hallazgo es significativo: la mayoría de oyentes tiene dificultades reales para identificar música sintética, al menos en un test a ciegas.
50.000 pistas generadas por IA al día: el nuevo paisaje del streaming
En paralelo al estudio, Deezer confirmó que su plataforma recibe más de 50.000 pistas generadas por IA cada día, una cifra que ilustra la escala del fenómeno.
Fuente: Music Business Worldwide
Esta avalancha responde a varios factores:
- La expansión de generadores musicales como Suno, Udio, Stable Audio o MusicGen
- La capacidad de producir miles de pistas en minutos
- Un ecosistema sin barreras técnicas ni económicas para subir contenido
El resultado: un catálogo cada vez más saturado en el que la música humana compite no solo con millones de artistas, sino con un flujo infinito de música sintética a coste cero.
Sin embargo, como recuerda Digital Music News, subir no equivale a ser escuchado: muchas de esas pistas no llegan a los canales de recomendación o permanecen invisibles por sistemas de filtrado.
Esto introduce la pregunta clave: ¿cómo gestionan las plataformas un océano de música automatizada sin perjudicar la diversidad creativa?
Lo que opinan los oyentes: transparencia, etiquetas y temor por los músicos
Más allá del dato del 97%, el estudio de Deezer e Ipsos ofrece otras conclusiones relevantes:
- 80% de los oyentes exige que las plataformas etiqueten claramente las canciones generadas por IA.
- 73% quiere transparencia sobre cómo los algoritmos recomiendan música.
- 70% considera que la expansión de la música IA supone una amenaza directa para los ingresos de los artistas.
Estos datos reflejan una contradicción profunda: aunque la mayoría no distingue entre IA y música humana, los oyentes sí valoran la autoría y quieren preservar la claridad sobre quién crea qué.
Esto conecta con debates más amplios dentro de la industria cultural: si las obras generadas por IA no se diferencian del resto, ¿cómo se protege entonces la identidad creativa y económica de los músicos humanos?
¿Es realmente indistinguible? Lo que dice la ciencia
El dato del 97% exige una lectura matizada.
Lo que sí sabemos
Los estudios actuales confirman que, en pruebas a ciegas, los oyentes suelen fallar al distinguir música IA, especialmente cuando se trata de estilos populares o piezas instrumentales minimalistas.
Lo que no debemos asumir
“Indistinguible” no significa “idéntica”. Existen diferencias técnicas detectables mediante modelos entrenados para identificar artefactos digitales.
Algunos estudios recientes exploran modelos capaces de detectar deepfakes musicales con alta precisión, aunque su efectividad disminuye cuando se enfrentan a nuevos modelos de IA o música muy procesada.
Fuente: arXiv
El reto no es solo perceptivo: es técnico, legal y cultural. Muchos expertos señalan que, incluso si la música IA se vuelve perceptualmente indistinguible, la pregunta crucial es quién controla la cadena de valor, no solo quién produce el sonido.
Creatividad, derechos y diversidad: lo que está realmente en juego
La irrupción masiva de música generada por IA afecta a múltiples niveles:
1. Artistas humanos
- Pérdida de visibilidad en catálogos saturados.
- Descenso potencial de ingresos por competencia masiva en playlists.
- Dificultad para competir con creadores IA que producen decenas de canciones al día.
2. Industria musical
- Riesgo de “spam musical” que erosiona la calidad del catálogo.
- Desafíos legales: quién es el autor, quién cobra, qué datos se usaron para entrenar los modelos.
- Plataformas obligadas a redefinir sistemas de filtrado y monetización.
3. Diversidad cultural
Estudios académicos señalan que muchos modelos se entrenan mayoritariamente con música occidental, lo que puede reducir la diversidad de estilos globales si la IA se convierte en dominante.
Fuente: arXiv
Esto conecta con los principios defendidos por UNESCO sobre diversidad cultural y expresiones artísticas en la era digital.
La expansión de la música generada por IA es ya un fenómeno masivo, capaz de transformar no solo el ecosistema del streaming, sino la propia idea de autoría musical. Los datos de Deezer e Ipsos muestran que la audiencia está desconcertada, los catálogos se saturan y los artistas buscan mantener su visibilidad en un entorno donde la producción infinita se vuelve norma.
El reto no es frenar la tecnología, sino garantizar que la creatividad humana siga teniendo un lugar justo, reconocido y sostenible en un mundo dominado por algoritmos.
¿Quieres estar al día de las últimas noticias del sector creativo en España? Suscríbete a la newsletter de ARTISTING para estar actualizado.

