streaming

María de la Paz Herrero 

Texto

ACTUALIZADO: Jueves, 11 de Septiembre de 2025

Las plataformas pasaron de “crecer a toda costa” a “ser rentables ya”. En 2025, la factura de producir series y películas ha chocado con la realidad: presupuestos tensados, catálogos recortados, subidas de precios y giro hacia la publicidad. ¿Qué está pasando y cómo afecta a creadores y público?

La década del streaming se construyó con inversiones masivas y originales a escala global. En 2025, el gasto mundial en contenido alcanzará 248.000 M$, pero el crecimiento se frena. Aun así, los servicios VoD superan por primera vez a las cadenas de televisión comerciales tradicionales. Este impulso sigue a un 2024 marcado por eventos extraordinarios como los Juegos Olímpicos, las elecciones en EE. UU. y la normalización posterior a las huelgas en Hollywood.

El cambio de paradigma no solo va de más gasto, sino de gasto más selectivo: inversión que crece por debajo de los ingresos para proteger márgenes, con foco en marcas franquicia, deporte y formatos con retorno probado.

2025, el año del ajuste

La “cuenta de resultados” manda. Subidas de precio y planes con anuncios se consolidan a escala global: Netflix, Disney+, Max, Prime Video o Apple TV+ han reconfigurado sus planes y han aplicado incrementos; en 2025, contratar todos los planes premium de streaming en España supera los 80 € al mes: Netflix Premium (19,99 €), Disney+ Premium (13,99 €), Max Premium (15,99 €) y Apple TV+ (9,99 €) suman cerca de 59,96 €’. Los planes con anuncios ofrecen acceso más asequible y reducen la pérdida de clientes o suscriptores.

Al mismo tiempo, la palanca de publicidad gana peso: en Netflix, el plan con anuncios ya representa una porción relevante de las altas y es vector de mejora de márgenes tras el fin del “efecto” de compartir contraseñas. El ajuste también se ve en la oferta: menos apuestas carísimas y más control de riesgos.

Consecuencias para creadores y público

Para los creadores, 2025 llega con una ecuación más cara: los acuerdos tras las huelgas de 2023 elevaron mínimos salariales y añadieron bonos por consumo en streaming, además de cláusulas sobre IA. Buenas noticias laborales, pero con presión al presupuesto por episodio y película. 

En Europa, el coste de producir drama de alto presupuesto tensiona a televisiones públicas y privadas, forzando coproducciones y más financiación internacional.

Para el público, el efecto se percibe en precios más altos, más catálogo rotando y expansión de planes con anuncios (y de live/FAST con deporte para captar inversión publicitaria).

Modelos en disputa: ¿sostenibilidad o colapso?

El tablero se ordena alrededor de tres ejes:

    1. Publicidad + suscripción (AVOD/SVOD híbrido): motor de crecimiento y margen en Netflix y otros servicios; prioridad en 2025 para estabilizar ingresos con ingreso medio por usuario más alto.
    2. Menos títulos, más “seguros”: Ampere prevé gasto de contenidos al alza en streamers, pero con crecimiento muy moderado a nivel global; la apuesta se concentra en franquicias, eventos vivos (deporte) y marcas con fandom.
    3. Consolidación y foco en rentabilidad: Disney reporta mejora significativa del resultado operativo en Direct-to-Consumer en 2025, signo de que los gigantes priorizan margen sobre volumen

España y Europa: producir con cabeza (incentivos y límites)

España mantiene un atractivo fiscal competitivo: 30% de deducción sobre el primer 1 M€ de gasto local y 25% sobre el resto (con topes), además de regímenes reforzados en Canarias y País Vasco/Navarra. Esta arquitectura ha sostenido el boom de rodajes y series originales, pero en 2025 el reto es optimizar presupuestos y encajar ventanas en un mercado más selectivo.

La realidad europea, con televisiones tensionadas por costes y streamers más prudentes, empuja a productores a combinar incentivos, precompras, coproducciones y tax equity (AIE) para cerrar financiación sin comprometer la ambición creativa.

El streaming ya no compra crecimiento “a cualquier precio”. 2025 consolida un nuevo contrato: menos volumen, más control de riesgo, precios al alza para el usuario y publicidad como segunda vía de ingresos. Para los creadores, el desafío es producir mejor con lo justo, protegidos por nuevos acuerdos laborales, pero en un entorno más exigente. Para España, la oportunidad sigue ahí, incentivos, talento y hubs, siempre que la financiación se arme con inteligencia y la estrategia creativa mire a la rentabilidad sostenible.

¿Quieres entender cómo el streaming se enfrenta a costes crecientes, nuevos modelos de negocio y un futuro en redefinición? Suscríbete a la newsletter de ARTISTING para estar actualizado.

Newsletter

Al hacer click en el botón confirmas que has leído y aceptas los TÉRMINOS Y CONDICIONES y la POLÍTICA DE PRIVACIDAD de ARTISTING SL.