María de la Paz Herrero
Texto
ACTUALIZADO: Lunes, 12 de Enero de 2026
La Proposición de Ley “Cultura que Cuida” plantea un cambio profundo en la forma de entender la política cultural en España: situar el bienestar, la inclusión social y los cuidados en el centro de la acción pública. Este artículo analiza sus fundamentos, su articulado y el impacto potencial que podría tener en la ciudadanía y en el sector creativo si llega a aprobarse.
La exposición de motivos de la Proposición de Ley deja claro su punto de partida: el acceso desigual a la cultura, la soledad no deseada, el deterioro de la salud mental y la fragilidad de ciertos colectivos requieren una política cultural orientada al cuidado, no únicamente al desarrollo industrial. El texto sostiene que la cultura “constituye un elemento esencial para el bienestar, el desarrollo y la cohesión social” (Proposición de Ley, Exposición de motivos, p. 1)
El documento reconoce explícitamente que las políticas culturales tradicionales se han centrado en la promoción de industrias y actividades, pero no siempre en el impacto humano y social de la cultura. La Proposición de Ley intenta revertir esta tendencia situando en el centro la participación, el acceso equitativo y el valor cultural como experiencia transformadora.
Además, el texto se alinea con marcos internacionales, desde la OMS hasta la UNESCO, que señalan la importancia de la cultura en la salud emocional, la inclusión y la calidad de vida. El contexto político también es relevante: la creciente demanda de políticas de bienestar y el envejecimiento poblacional exigen nuevos modelos de intervención sociocultural.
Qué propone realmente la norma: derechos culturales y acceso universal
El articulado desarrolla un enfoque evolutivo de los derechos culturales, entendidos como derechos fundamentales de acceso, participación y creación. La Proposición de Ley declara que las administraciones públicas deberán “garantizar la igualdad de oportunidades para el ejercicio de los derechos culturales” (Art. 4.1)
Entre sus objetivos principales destacan:
- Reducir desigualdades territoriales y socioeconómicas en el acceso cultural
- Fomentar la participación activa de la ciudadanía
- Reforzar la diversidad cultural y lingüística
- Impulsar proyectos intersectoriales que vinculen cultura con salud, educación y bienestar
- Incorporar la perspectiva de cuidados a la programación y gestión cultural
La Proposición de Ley prevé, además, la creación de programas específicos orientados a colectivos vulnerables, la promoción de prácticas culturales comunitarias y la mediación cultural como estrategia de cohesión. El documento subraya que la cultura se concibe como bien común, no como privilegio, y que el Estado debe garantizar su accesibilidad universal.
Cultura como bienestar: hacia un nuevo paradigma de políticas culturales
Uno de los aspectos más innovadores de la Proposición de Ley es la incorporación explícita del concepto de cultura como cuidado. Lejos de entender la cultura como entretenimiento o producción industrial, el texto propone integrarla en estrategias de bienestar emocional, salud pública y desarrollo comunitario.
El Artículo 5 establece que las políticas culturales deberán orientarse al “bienestar integral de las personas y las comunidades” y promover “prácticas culturales que favorezcan la salud, la inclusión y el acompañamiento social”
Esto refleja un cambio de paradigma alineado con investigaciones recientes que demuestran el impacto positivo de las artes en la salud mental, la reducción del aislamiento y el envejecimiento activo.
Asimismo, el documento abre la puerta a programas de prescripción cultural, ya implantados en países como Reino Unido y Canadá, y a la colaboración entre instituciones culturales, servicios sociales, centros de salud, escuelas y profesionales de la mediación. Para el sector, esto supone una expansión del campo de acción cultural hacia territorios antes considerados marginales o “no artísticos”.
Impacto en el sector creativo: oportunidades y desafíos
Si la proposición se aprobara, podría reconfigurar el ecosistema cultural español. Para los profesionales del sector, significaría:
- Mayor reconocimiento del valor social del trabajo creativo
- Impulso a perfiles híbridos (mediadores, facilitadores, profesionales del arte y la salud)
- Nuevas vías de financiación para proyectos culturales comunitarios
- Integración de creadoras/es en programas de impacto social
La Proposición de Ley señala la necesidad de articular redes territoriales de cooperación cultural (Art. 8) y planes estratégicos que garanticen continuidad y coherencia entre administraciones, algo históricamente fragmentado en España
Pero también plantea desafíos:
- Riesgo de instrumentalizar la cultura como herramienta funcional
- Necesidad de financiación estable
- Capacidad desigual de municipios pequeños para implementar programas
- Posibles tensiones entre libertad artística y objetivos de bienestar
Aun así, la orientación general se percibe como una oportunidad para fortalecer el tejido cultural y reconocer la cultura como elemento fundamental del cuidado comunitario.
Hacia un modelo cultural más humano: qué puede significar esta ley para el futuro
La Proposición de Ley “Cultura que Cuida” no es una simple extensión de políticas culturales existentes: propone un giro estructural. Su aprobación podría consolidar un modelo donde la cultura se conciba como una infraestructura social esencial, capaz de incidir en salud, educación, justicia, igualdad, memoria y convivencia.
El texto reconoce que “la cultura no es un adorno, sino un elemento vertebrador de la vida democrática” (Exposición de motivos, p. 3)
Esto implica entender la cultura como espacio de bienestar y derechos, no únicamente como sector económico.
Si prospera en el Parlamento, la proposición podría situar a España en la vanguardia internacional de las políticas culturales basadas en el bienestar y los cuidados. Pero incluso si aún no se materializa en ley, ya ha abierto un debate urgente: cuál debe ser la función social de la cultura en una época marcada por la soledad, la fragilidad emocional y la desigualdad estructural.
La Proposición de Ley “Cultura que Cuida” invita a imaginar un ecosistema cultural más humano, más accesible y más consciente de su impacto en la vida cotidiana. Si se aprueba, podría inaugurar un nuevo paradigma en el que la cultura no sea solo actividad o industria, sino también cuidado, salud emocional y comunidad.
En un contexto de profundas transformaciones sociales, culturales y demográficas, este texto legislativo sitúa en el centro una pregunta decisiva: ¿qué papel queremos que desempeñe la cultura en el bienestar colectivo?
¿Quieres estar al día de las últimas noticias del sector cultural y creativo en España? Suscríbete a la newsletter de ARTISTING para estar actualizado.

