Hay artistas que llegan con una canción; otros, con una historia que necesitaba ser contada. Sandrasan, pertenece a ese segundo grupo. Su primer single, Lo siento pero no, no es solo una carta de presentación: es un corte limpio con las falsas promesas del amor romántico, una declaración de independencia emocional con guitarras, baterías y voz al frente.

Sandrasan encarna la dualidad de toda una generación: la que madruga para ir a la oficina y por la noche escribe letras que arden. La que busca autenticidad en una era de filtros y que, desde la autogestión, se atreve a decir lo que muchas callan.

¿Quién es Sandrasan y cómo nace este proyecto en solitario?

El proyecto nace de una necesidad creativa. Antes estaba en un grupo que se llamaba Eufonyx, queríamos empezar a componer, pero siendo cuatro era complicado de gestionar. Cada una tenía su vida, el proyecto no era remunerado, los horarios no coincidían… Al final nunca dimos el paso. Y yo me quedé con esa espinita: necesitaba escribir, contar, crear.

El verano pasado empecé a escribir sin parar. Salieron cosas que me gustaban y que no encajaban con el estilo del grupo, así que decidí tomar las riendas y lanzar cosas en solitario.

¿Por qué elegiste Lo siento pero no como carta de presentación?

Porque es una declaración de intenciones bastante potente. Me parecía una canción muy guay para presentarme, para romper con esa idea de que el amor todo lo puede. Para mí el amor siempre ha salido mal. Las relaciones o casi-relaciones que he tenido han ido fatal, y esta canción iba muy acorde con eso, con el tono general del EP.

Hannah Montana como referente: ¿cómo marcó tu vocación?

Es que yo veía Hannah Montana de pequeña y decía: “¡Jolín, me encantaría subirme a un escenario como ella!”. Me identifico mucho porque estudié una carrera, que nada tiene que ver con la música, trabajo como ingeniera, pero tengo esa otra parte artística. Me siento un poco Hannah Montana: por las mañanas soy una persona y cuando me subo al escenario, otra completamente diferente.

Y todo empezó un poco con eso, con Hannah Montana, High School Musical y el universo Disney Channel. Empecé a cantar con mi mejor amiga y aquello fue lo que me impulsó a lanzarme.

Hablemos un poco más de tu single Lo siento pero no. ¿Qué historia personal hay detrás de la canción? ¿Está basada en vivencias propias?

Totalmente. A lo largo de mi vida amorosa me he encontrado con lo que yo llamo “fuckboy”: el típico tío que solo está cuando le interesa, te trata mal, te hace sentir como una imbécil que lo ha dado todo y no ha recibido nada. El videoclip de la canción refleja eso: una relación que empieza bien, pero él se convierte en un fuckboy y todo se tuerce.

Es una forma de decir basta, de poner las cartas sobre la mesa: “Lo siento, pero no vas a seguir jugando conmigo”. Es lo que me habría gustado decir en muchas ocasiones, aunque en realidad nunca lo hice.

Escuchándola, me ha llevado a pensar en cómo han cambiado las relaciones con las redes sociales y las apps tipo Tinder. ¿Crees que estamos perdiendo la conexión real con las personas?

Sí, totalmente. Todo es efímero, instantáneo. Se han perdido las ganas de trabajar en la otra persona. Antes estaba muy normalizado conocer a alguien, casarte, tener hijos… y no separarte nunca más. Ahora, con todo el tema de la introspección, del amor propio, aguantamos menos, lo cual me parece bien, pero también queremos algo perfecto desde el principio y, si no lo es, desaparecemos.

Y eso tampoco es sano. Nadie es perfecto. Hay que comunicarse, hablar, darse tiempo para conocer al otro.

La sonoridad del single es muy clara, con un sonido compacto y contundente. ¿Por qué optaste por este estilo y no por otro género musical?

El mensaje de la canción es potente, así que necesitaba una instrumental fuerte que lo acompañara. Por eso tanta banda, batería, guitarras… Es un estilo que me flipa, me va bien y me gusta tanto hacer como escuchar.

Olivia Rodrigo para mi ha sido un referente a la hora de crear este single.

¿Cómo se planteó el videoclip estética y conceptualmente?

Desde el principio, todo lo visual que pensaba para el EP estaba relacionado con Cupido, San Valentín… y no sé por qué, pero el personaje de Cupido me conectaba con el barroco.

Como el estilo musical también tiene ese punto más punk-rocker aunque sea pop, decidí mezclar esos dos mundos: el barroco y el grunge. Salió un barroco actual algo extraño, pero me gusta mucho cómo quedó y creo que acompaña muy bien.

ARTISTING

¿En qué momento decidiste apostar por tu proyecto artístico y dedicarle recursos económicos y tiempo?

Desde pequeña me ha gustado mucho cantar y bailar. Iba a clases de baile, y me habría encantado dedicarme al arte desde el principio. Pero, como suele pasar, mi familia me decía: “Muy bien cantar, pero necesitas algo que te dé de comer”. Así que estudié una carrera, dejé las clases y estuve años estudiando sin parar, trabajando los fines de semana, sin tiempo para mí.

Cuando terminé la carrera dije: “Ya está, se acabó. Ahora voy a hacer lo que me gusta”. Empecé a estudiar teatro musical, que siempre me había atraído, y a partir de ahí trabajé en una compañía que hacía tributos Disney por pueblos de Toledo y Talavera. Luego vino Eufonyx. Y siempre he tenido esa forma de compaginar mi trabajo con mis clases, mis proyectos, mis cosas.

Gracias a la carrera tengo una fuente de ingresos, que puedo invertir en crear. Ha sido un infierno muchas veces, pero me siento afortunada.

Mencionaste a Eufonyx. Fuisteis con ellas a Factor X. ¿Qué te llevaste de esa experiencia?

Sentimientos encontrados. La tele no es lo que parece. Fue una época de mucho estrés y, además, éramos cuatro personas con vidas muy distintas que teníamos que gestionar mil cosas, sumado al ritmo de televisión, que es todo para ya.

Nos daba miedo que lo que empezó como algo para pasarlo bien se convirtiera en una fuente de agobio. Si hubiera sido en solitario, quizá no hubiera sido tan duro. Y luego eso: muchas horas de rodaje, mucho trabajo detrás que no se ve.

Pero también fue increíble. Nuestra primera aparición pública fue en un plató de televisión. Fue un día muy divertido. No pasamos a la siguiente fase, y eso nos bajó un poco el ánimo, pero quedamos muy orgullosas. Cantamos, bailamos, hicimos la coreografía, las voces… todo lo preparamos nosotras.

Tú, que has trabajado en compañía y ahora estás sola, ¿cómo llevas ese cambio? ¿Echas de menos la compañía? ¿Te sientes más libre o más sola ahora como solista?

Sí, claro que se echa de menos. Compartir escenario con gente a la que quieres es una sensación increíble. En Eufonyx y con la compañía me lo pasaba genial. Además, nos dividíamos tareas, y eso también aligera.

Ahora tengo que hacerlo todo yo y hay veces que siento que me va a explotar la cabeza. Pero también cuento con amigos maravillosos que me ayudan. Por ejemplo, para el videoclip me echaron una mano varias personas increíbles. Estar sola tiene sus pros: tomas todas las decisiones tú, todo se hace como tú quieres. Así que, aunque se echa de menos, también disfruto de esta libertad.

Ya mencionaste a Olivia Rodrigo. Sé que también tienes como referente a Paramore. ¿Qué te atrae de estos artistas?

Sobre todo, la banda en directo, esa energía que sueltan en el escenario. Podría haber optado por un rollo más tipo Dua Lipa o Ariana Grande, pero algo me ha llevado por este camino más cañero. Y la verdad, estoy encantada. Es muy divertido.

¿Crees que ya has encontrado tu sonido o estás todavía en fase de exploración?

Creo que no tenemos por qué encerrarnos en un estilo. Este es el inicio y ahora mis composiciones van por esta línea, con banda, pero no es algo cerrado. No descarto en un futuro hacer algo más pop, más comercial o más soul.

Siento que tengo una voz muy versátil. He cantado teatro musical, he crecido con Ariana Grande, he pasado por estilos tipo Paramore… y también me encanta bailar. No cierro ninguna puerta.

¿Qué papel juegan las emociones y tus historias personales a la hora de escribir canciones?

Son fundamentales. Estas canciones nacieron de la necesidad de soltar todo lo que me pasó el año pasado. Escribo desde lo personal. Obviamente, siempre se le añade un punto dramático para que sea más interesante, pero la base son vivencias reales, cosas que me han pasado.

¿Estás produciendo tú misma el EP o estás trabajando con alguien más?

Estoy trabajando con Perita Carnal, que lo componen Pedro Balo y Pablo Malage. Estoy muy contenta, ya los conocía porque habían trabajado con amigas. Nos entendemos genial, y las canciones han salido muy rápido. Me gustaría trabajar con una productora mujer en el futuro, porque quiero que mi equipo desde arte hasta maquillaje esté formado por mujeres. Pero para este EP, voy a trabajar 100 % con ellos.

¿Cómo llevas eso de ser tu propia jefa?

Es muy complicado. Cuando se juntan muchas cosas, se hace bola. Por suerte tengo amigos que están unos pasos por delante de mí y me orientan bastante.

Pero todo lo demás mandar mails, contactar con medios, con directores, productores… lo hago yo. Hay días que cuesta más, pero como es un proyecto que me hace tanta ilusión, no me importa hacerlo. Claro que hay días bajos en los que no me apetece nada, pero la mayoría del tiempo quiero seguir porque esto me llena.

¿Qué aprendizaje te llevas de esta etapa que pueda servirles a otros artistas que están empezando?

Conocer gente, hablar con todo el mundo, quitarte la vergüenza. Hacer amigos, ir a charlas… Nunca sabes de dónde va a venir una oportunidad ni quién te puede ayudar. Contactar con mucha gente y sonreír, siempre.

Ya has comentado que trabajas como ingeniera. ¿Cómo equilibras esa doble vida entre la ingeniería y el arte?

Es complicado y a veces te sobrepasa, pero al ser un proyecto que me ilusiona tanto, no lo veo al 100 % como trabajo. Eso sí, cuando tengo que sentarme delante del ordenador a mandar cosas después de haber estado trabajando todo el día se hace duro. Pero merece la pena. De hecho, hoy mismo he salido corriendo del trabajo, me he cambiado y me he sentado aquí.

Has hablado de la danza como parte importante en tu formación. ¿Qué papel tiene ahora en tu propuesta artística?

Ahora mismo, con el estilo de música que estoy haciendo, más banda, más directo, la danza no tiene tanto lugar. Pero sigue estando ahí. Sigo bailando fuera del proyecto, y si en algún momento hago un estilo más pop, el baile volverá. Lo incluiré 100% cuando sienta que de verdad aporta.

¿Sientes presión por tener que hacerlo todo bien: cantar, componer, bailar, actuar, estar en redes?

Claro. Y creo que especialmente las mujeres. Hay muchos tíos que se suben al escenario en vaqueros y camiseta, y ya está. A nosotras se nos exige más: vestuario, maquillaje, cuerpo perfecto, coreografías, voces impecables…

Vengo del teatro musical, donde mezclas voz, baile e interpretación, así que he trabajado las tres cosas. Pero, por ejemplo, ahora también se pide que seas tiktoker. Y a mí delante de la cámara me cuesta mucho. No es que no quiera contar mi vida, es que siento que a nadie le va a interesar, o me entra el miedo de lo que pueda pensar la gente. Eso me da inseguridad, la verdad.

Hablemos de decisiones más técnicas. En Lo siento pero no, el estribillo tiene un subidón tremendo. ¿Cómo lo planteaste?

Justo ahí es donde digo: “Lo siento, pero no vas a seguir jugando conmigo”. Es como una bofetada. Tenía que ser un subidón, tanto en la instrumental como en la voz. Lo pedía el mensaje de la canción. Fue natural que todo subiera en ese momento.

ARTISTING

¿Cómo compones? ¿Empiezas con acordes, letra, melodía?

Depende. A veces empiezo con una instrumental de YouTube para inspirarme, otras veces con una melodía, otras con una letra ya escrita. No hay una fórmula mágica, cada canción surge de forma distinta.

Tengo notas de voz con melodías, textos en el móvil… Como no toco ningún instrumento 100% bien, me siento algo limitada, por eso uso instrumentales ajenas para hacer un esquema antes de ir con los productores.

¿Has aplicado lo aprendido en Eufonyx a tu proyecto actual, especialmente en lo vocal?

Al ser solista no uso tantas voces como en Eufonyx, pero sí pongo coros de apoyo que eleven la voz principal. Me encantaría hacer algún fragmento solo a voces en alguna canción. De momento hemos grabado solo un par de temas, pero me encantaría explorar esa parte.

Grabar un EP es extenuante, incluso a nivel vocal. ¿Qué has aprendido sobre tu voz en este proceso?

Las grabaciones han estado muy espaciadas, así que no ha sido algo tan intenso. El teatro musical me dio mucha técnica vocal, y siento que tengo una voz bastante resistente. Hasta ahora no he tenido que cancelar ninguna sesión por estar mal de voz, pero si eso ocurre, los chicos de Perita Carnal son muy flexibles. También a ellos les conviene que la grabación esté al 100%, para no tener que repetir.

¿Tienes alguna rutina vocal o técnica favorita?

Sigo yendo a clases con mi profesora, Esther Izquierdo. Antes iba semanalmente, ahora cada 15 días. Hacemos rutinas que luego practico en casa. Uso nebulizador para tener las cuerdas vocales hidratadas y caliento también el cuerpo, no solo la voz, porque si el cuerpo está fuera, la conexión no funciona igual.

¿Crees que emoción y técnica pueden convivir? ¿O cuando te emociona una canción, se pierde el control técnico?

Hay que buscar un equilibrio. En teatro musical no puedes dejarte llevar por la emoción, todo tiene que estar al 100%, pero si la emoción no está, lo que cantas no llega. Para mí es más importante que llegue el mensaje, aunque no esté ejecutado a la perfección. Ver a un artista vulnerable en directo conecta mucho con el público.

¿Has descubierto alguna técnica vocal nueva últimamente que te esté ayudando a explorar tu voz?

Llevo muchos años con la misma profesora y no he explorado mucho fuera de ahí. No sabría decir qué técnica usamos, pero ella va creando ejercicios a partir de lo que a ella le ha funcionado como cantante. Me funciona más la enseñanza sensorial que la teórica. Yo busco el sonido, más que entenderlo todo desde la teoría.

¿Cuándo viene tu próximo single?

Llega el 29 de mayo y se llamará Me gustas bastante. Para mí Lo siento, pero no fue el puñetazo en la mesa, Me gustas bastante es el reverso emocional: vulnerable, melódica y sincera.

Un segundo single para todxs lxs que han amado a destiempo, y aun así lo volverían a hacer.

Musicalmente, el tema se mueve entre el pop y el rock con una instrumentación enérgica y nostálgica a la vez: guitarras eléctricas, teclados envolventes y una batería potente que late al ritmo de un corazón roto.

Porque es muy fácil montarse películas sobre la vida perfecta que tendrías junto a esa persona, lo difícil es afrontar la cruda realidad cuando esta no siente lo mismo y todo lo que habías soñado se queda en un casi algo. Siempre quedará el pensamiento de lo que podría haber sido, y a veces, eso duele más.

¿Qué nos puedes adelantar de tu EP? ¿Cuándo se publica?

Mi idea es publicarlo este año o a principios del que viene, pero no quiero agobiarme. Aún me quedan canciones por hacer y quiero que estén bien hechas. Me gustas bastante, que salió el 30 de mayo, fue la primera canción que compuse del EP y me encanta. La idea es que el EP tenga unas cinco canciones.

¿La temática va a girar en torno al amor? ¿Cupido será el hilo conductor?

Sí, todo va sobre relaciones fallidas. Cupido será como el villano de mi historia, pero en realidad… ¡el Cupido soy yo! Muchas veces soy yo quien elige mal o se hace la ciega. Así que sí, va en esa línea.

¿Tienes previstas colaboraciones o conciertos?

Por ahora no. Tengo muchas ideas por definir. Me gustaría hacer una presentación del EP en directo. En cuanto a colaboraciones, de momento prefiero concentrarme en encontrarme a mí misma dentro de un sonido. Más adelante me encantaría colaborar con mucha gente, pero ahora quiero sacar lo que tengo dentro.

¿Qué sientes cuando estás en el escenario? ¿Qué pasa ahí arriba?

Es una sensación muy guay. Al principio hay muchos nervios, mentalmente es agobiante. Pero cuando llevo tres segundos cantando, se me pasa. Disfruto muchísimo.

Cuando todo se hace cuesta arriba y sientes que es difícil, ¿qué te recuerda que cantar es tu lugar?

La música. Escuchar música, ponerme un karaoke en YouTube, cantar… es lo que me ayuda a liberar tensiones. Siento que no puedo separar la música de mí, ni aunque quisiera.

 “Lo siento, pero no vas a seguir jugando conmigo.” Esa frase, es también un acto de autoafirmación que atraviesa toda la conversación con Sandrasan. Porque detrás de cada acorde y cada verso hay una joven artista que ha aprendido a no pedir permiso para ser. Que ha hecho del desamor un impulso creativo, y del caos cotidiano trabajo, autogestión y expectativas, una forma de resistencia íntima.

Canta desde lo vivido, desde lo que arde: “Estas canciones nacieron de la necesidad de soltar todo lo que me estaba pasando”. Y lo hace con una honestidad desarmante, donde la vulnerabilidad no es debilidad, sino fuerza.

“No quiero publicar por publicar”, dice sobre su EP. “Quiero que las canciones estén bien hechas”. Y en ese compromiso con lo propio con su voz, con su sonido, con su historia, es donde Sandrasan empieza a dejar huella.

Barroca y pop, ingeniera y cantante, fan de Hannah Montana y voz de una nueva generación que busca verdad en medio del ruido. Una generación que, como ella, madruga para trabajar y por la noche escribe letras que duelen. Letras que sanan.