Videojuegos

María de la Paz Herrero 

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ACTUALIZADO: Miércoles, 24 de Septiembre de 2025

En la última década, los videojuegos han dejado de ser solo ocio interactivo para convertirse en materia prima del cine y las series. Lo que antes parecía condenado al fracaso hoy vive una edad dorada: The Last of Us arrasó en HBO como serie dramática y Super Mario Bros. La película superó los 1.000 millones de dólares de recaudación en 2023, firmando el mayor estreno animado de la historia según Infobae. ¿Cómo se explica este giro?

En los 90 y 2000, las adaptaciones de videojuegos solían ser sinónimo de decepción. El caso más recordado es Super Mario Bros. (1993), considerado un desastre comercial y artístico, al punto de figurar entre las “peores películas de la historia”, como recuerda Vista Entertainment. Otros títulos como Street Fighter o Doom siguieron la misma estela.

El cambio llegó con Detective Pikachu (2019), que apostó por ser fiel al universo Pokémon y logró recaudar más de 450 millones de dólares según Production.Ink. Poco después, Sonic, la película (2020) corrigió su criticado diseño tras escuchar a los fans y triunfó en taquilla, consolidando secuelas. Estos éxitos demostraron que el camino pasaba por respetar la esencia de los juegos y subir la inversión.

The Last of Us: narrativa gamer en clave televisiva

Estrenada en 2023, The Last of Us fue el gran golpe sobre la mesa. Su episodio piloto atrajo a 4,7 millones de espectadores en EE. UU., el segundo mejor debut de HBO en más de una década, según NCTA. La crítica la calificó como “la mejor adaptación de un videojuego jamás hecha” y obtuvo un 97 % de aprobación en Rotten Tomatoes.

La clave: fidelidad absoluta al material original y la implicación de Neil Druckmann, creador del juego, en el guion y la producción. La serie trasladó escenas icónicas casi plano a plano y expandió la trama sin traicionar su espíritu. Resultado: un fenómeno cultural que elevó al videojuego al estatus de “gran drama televisivo”.

Super Mario Bros. La película: un récord animado

Ese mismo año, Mario demostró el poder de la nostalgia y la animación 3D. Coproducida por Nintendo e Illumination, la película rompió récords: 1.000 millones de dólares en un mes y el mayor estreno animado de la historia con 368 millones en su primer fin de semana, superando a Frozen II, según Infobae.

El éxito se cimentó en una receta clara:

    • Guiños constantes a los jugadores de siempre (easter eggs y música clásica de los juegos).
    • Humor y sencillez accesible para nuevos públicos.
    • Supervisión directa de Shigeru Miyamoto, creador de Mario.

Así, Mario no solo lideró la taquilla de 2023, sino que se convirtió en la película basada en videojuegos más vista de todos los tiempos.

Tres claves de la nueva era de adaptaciones

¿Por qué ahora funcionan donde antes fracasaban? La industria ha aprendido lecciones importantes:

    • Fidelidad al juego: Evitar reinterpretaciones forzadas y mantener el “alma” de la historia. Five Nights at Freddy’s (2023) triunfó reproduciendo casi cuadro por cuadro su premisa original, señala Production.Ink.
    • Creadores implicados: Hoy, directores y guionistas de los juegos participan activamente. Druckmann en The Last of Us o Miyamoto en Mario son ejemplos claros. Amazon también ha confirmado la colaboración de Cory Barlog en la futura serie de God of War, según Variety.
    • Mayor presupuesto: Las producciones ya cuentan con medios para reflejar mundos inmersivos. The Last of Us superó los 10 millones de dólares por episodio y Mario se benefició del músculo de Illumination. Como recuerda EveryMovieHasALesson, la falta de recursos condenó a filmes antiguos como Doom.

España también juega: talento y proyectos locales

El fenómeno no es ajeno a nuestro país. Animadores españoles como Christian Dan, Daniel F. Casas o Pablo Iglesias participaron en Super Mario Bros. La película, según Radix Animación. España cuenta además con estudios punteros en VFX como El Ranchito, habituales en producciones internacionales.

Próximos niveles: universos expandidos e híbridos

La lista de proyectos en marcha es larga:

    • Nintendo Cinematic Universe: secuela de Mario, un posible spin-off de Donkey Kong y una película de acción real de Zelda anunciada para 2027, según GoNintendo.
    • Series épicas: God of War (Amazon) recreará la saga nórdica en 10 episodios con Ronald D. Moore al frente. Netflix prepara adaptaciones de BioShock, Assassin’s Creed o Gears of War.

Más allá de las adaptaciones, el futuro apunta a la hibridación de formatos. Ejemplos como Bandersnatch (Netflix, 2018) demostraron que una película puede volverse interactiva, diluyendo la frontera entre ver y jugar. Al mismo tiempo, los videojuegos actuales son cada vez más cinematográficos, con narrativas comparables a un drama televisivo.

El salto de los videojuegos a la gran pantalla no es moda pasajera: es el reflejo de una convergencia cultural y económica. Hollywood ha encontrado en ellos un filón con millones de fans y universos narrativos listos para ser explorados. Y los videojuegos, por su parte, ganan en visibilidad y prestigio como motores de historias universales.

Para la audiencia, la experiencia es doble: vivir la historia jugando y revivirla viéndola en cine o TV. El reto ahora será innovar sin perder autenticidad. Como espectadores y gamers, estamos ante un nivel emocionante que apenas comienza.

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