
María de la Paz Herrero
Texto
ACTUALIZADO: Viernes, 19 de Septiembre de 2025
Las giras musicales mueven a miles de personas y toneladas de equipo, con un alto coste ambiental. Según Rock101, solo en 2022 cinco géneros musicales emitieron más de 45.000 toneladas de CO₂ en sus tours. En España, los festivales de 2019 generaron 160.000 toneladas. ¿Cómo lograr conciertos espectaculares sin dejar una huella tan grande?
Transportes, escenarios y consumo eléctrico convierten a cada tour en una máquina de emisiones. Como indica Planet Energy (Cepsa), cada asistente de un festival español puede generar unos 25 kg de CO₂, lo que en 2019 sumó 160.000 toneladas. Además, fenómenos climáticos extremos ya obligan a cancelar conciertos, según IndustriaMusical. La presión es doble: reducir la huella para cuidar el planeta y para garantizar la viabilidad de los propios eventos.
Un concierto no solo consume electricidad y recursos: también depende de cómo viajan miles de fans. Su huella puede superar la del propio escenario.
Infraestructura: energía y recursos
Un show de gran formato necesita sonido, luces, pantallas, catering y transporte. Según A Greener Future, los organizadores tienden a sobredimensionar generadores y equipos para no fallar, lo que dispara el consumo. La clave está en optimizar: iluminación LED, sistemas de sonido eficientes y planificación energética ajustada. Festivales como Cruïlla Barcelona ya se alimentan con energía 100 % renovable.
Rutas y transporte: la logística importa
El transporte del equipo y del público es el gran talón de Aquiles. Rock101 recuerda que la mayor parte de las emisiones de una gira provienen de aviones, camiones y desplazamientos de fans. Planificar rutas lógicas reduce kilómetros. Coldplay, según La Razón, utiliza combustibles sostenibles de aviación (SAF) y anima al público a llegar en tren o bicicleta. Massive Attack probó camiones eléctricos en su evento Act 1.5, mostrando que la innovación logística es posible.
Energía verde en directo
El reto es que un concierto no dependa de diésel. Según Rolling Stone/BBVA, Coldplay diseñó baterías móviles con BMW a partir de 40 celdas recicladas de coches eléctricos. Estas se cargan con paneles solares instalados en el propio estadio. También añadieron bicicletas y pistas de baile cinéticas que permiten al público generar energía mientras disfrutan. No resuelven todo el consumo, pero sensibilizan.
Proveedores y materiales sostenibles
El cambio también pasa por el backstage. Produ Sostenible indica que Coldplay fabrica sus pulseras LED con materiales compostables y recicla cada unidad tras los conciertos. Festivales europeos como NorthSide han eliminado la carne en el catering para reducir huella alimentaria. Otros optan por textiles reciclados en el merchandising, vasos reutilizables y confeti biodegradable. El impacto se multiplica al trabajar con proveedores locales y responsables.
giras sostenibles: Casos que marcan tendencia
- Coldplay: según MIT y IndustriaMusical, redujo un 59 % sus emisiones frente a su gira anterior.
- Billie Eilish: en colaboración con la organización medioambiental REVERB ahorro 33 millones de litros de agua y eliminó 114.000 botellas de plástico en su última gira (Rock101).
- Massive Attack: alimentó un festival entero con renovables y camiones eléctricos.
- En España: Sinsal en Galicia limita el aforo y elimina plásticos; Rototom Sunsplash y Cruïlla Barcelona se han convertido en referentes verdes.
Las giras sostenibles ya no son utopía, son tendencia. Desde rutas optimizadas hasta energía renovable y proveedores responsables, el cambio está en marcha. Como subraya A Greener Future, cada decisión suma: desde el foco LED hasta el transporte de un fan. España, con su potente red de festivales, puede ser referencia en este giro verde. El futuro de la música en vivo dependerá de equilibrar espectáculo y sostenibilidad.
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